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Guía del Aventurero

Historia de Valquiria

Última modificación : 11/09/2026 15:28 (UTC-3)

Despertar


Las valkirias fueron establecidas bajo la protección y la gracia de Elion. Aunque su historia no es antigua, siempre han destacado en cualquier conflicto en el que han participado.

Su historia comienza con la leyenda de Enslar, la primera valkiria. Los relatos de sus hazañas heroicas en el campo de batalla estaban repletos de menciones de una caballero de Calpheon de radiante cabello rojo que empuñaba una lancia casi descomunal y un gran escudo de manera elegante. La lancia era al menos tan grande como su torso, pero la sostenía como si fuera una pequeña daga.

 

Aún más impresionante era su habilidad para dominar nuevas técnicas. Podía canalizar una especie de poder sagrado para aprender cosas nuevas rápidamente. La Iglesia Elioniana afirmó que estos poderes le fueron otorgados a Enslar por Elion, tomó su apodo del campo de batalla, compiló un tratado sobre la figura de la Valkiria y estableció la Santa Academia de Calpheon, donde Enslar residiría como su comandante para entrenar a una nueva generación de valkirias. Este rápido giro de los acontecimientos habría tomado a la mayoría desprevenida, pero Enslar aceptó sus nuevas responsabilidades con la gracia y la integridad que ahora se asocian con una valkiria.

 

La reputación de Enslar floreció. Era una guerrera de renombre en el campo y se tomó el tiempo para ayudar a organizar el entrenamiento para que otras siguieran sus pasos. Muchos la veían como un faro brillante del poderío militar de Calpheon, y con Enslar liderando la vanguardia, Calpheon prosperaría como nunca antes. Y este habría sido el caso, de no ser por los conflictos internos que muy pocos en el exterior llegaron a ver.

 

Su papel como comandante de la Santa Academia era más bien representativo. La Iglesia Elioniana implementó una política de reclutamiento muy estricta. Cualquiera que careciera de algo, por mínimo que fuera, era rechazada y penalizada. Debido a esto, las jóvenes que ingresaban a la academia estaban allí principalmente por el dinero que sus padres gastaban en su nombre. Se convirtió en una prestigiosa academia educativa, donde los aspectos de combate casi pasaban a segundo plano frente al estudio. Si bien las jóvenes recibían suficiente entrenamiento de combate, la severidad general de sus maestros hizo que muchas abandonaran o fueran expulsadas de la academia. Enslar no tenía el poder para cambiar estos procedimientos, pero mantuvo su integridad y alentó a las aprendices durante su práctica de espada y escudo.

 

Llegó el día en que el número de valkirias fue suficiente para desplegar un batallón en el campo de batalla. Llevó tiempo, pero con paso lento y seguro más jóvenes se graduaron. Enslar se convirtió en su líder, y todas seguían sus órdenes al pie de la letra. Como señal de respeto, se convirtió en una regla no escrita que las valkirias se tiñeran el cabello para que coincidiera con el glorioso rojo de Enslar, un gesto que a la propia Enslar le halagaba.

 

Su primera misión fue dirigirse al Santuario de Calpheon en el suroeste y sellar por completo a Kzarka, quien había aparecido en el santuario en una forma incompleta. Enslar sabía que sus guerreras estaban listas, pero tal desafío pondría a prueba los límites de su fuerza. Necesitarían dar lo mejor de sí mismas para mantener la compostura en el campo. Mientras montaban su campamento, se sentó con sus hermanas de armas y les pidió que meditaran con ella. Para sintonizarse con la voluntad de Elion y completar esta peligrosa tarea.

 

Después de una hora de meditación y una comida abundante, Enslar regresó a su tienda para encontrar un mensaje del Sumo Sacerdote Bacho Ladericcio entregado en secreto. No sabía cómo había llegado la carta hasta allí, pero el mensaje la dejó atónita.

"Todo caos exaltará a Elion. Presenta a tus valkirias ante Kzarka y ofrece su sangre pura como sacrificio para manifestar a la deidad".

 

Como soldado, Enslar sabía que debía seguir las órdenes de la Iglesia. Eso la desgarraba por dentro y esa noche no durmió nada. Desobedecer una orden podría significar su fin, pero seguir esta orden significaría el fin de sus hermanas. Cuando el sol se alzó sobre las montañas y llenó el Bosque Treant con una luz cálida, preparó su lancia y su escudo. Esta visión inspiró a las demás valkirias, y todas tomaron las armas y marcharon en formación hacia el Santuario de Calpheon.

 

Cada paso acercaba a Enslar a una decisión, pero mantuvo la compostura por fuera. Al llegar al santuario interior, el Señor de la Corrupción las recibió. Esa fracción de segundo decidió el futuro de las valkirias, y el de Enslar en particular. Levantó su lancia, aún dudando de sus decisiones hasta que estuvo completamente en el aire, y entonces cargó. Junto con sus hermanas combatieron la corrupción. Cortaron la corrupción, pedazo a pedazo. Permanecieron unidas, las soldados de Elion, juntas y librando una batalla sin igual.

La pelea duró horas, y la bendición de Elion les brindó toda la energía que necesitaban para continuar. No fue sino hasta que la propia lancia de Enslar atravesó el corazón de Kzarka y purificaron el área que la batalla concluyó. Kzarka fue sellado nuevamente. Fue entonces cuando Enslar, antes de desvanecerse, pronunció sus últimas palabras:

"La justicia en tu mente, Elion en tu corazón y la balanza de tus ideales en la punta de la lancia".